Últimas publicaciones
- Vive los primeros viajes de tu hijo con HomeExchange
- Cómo HomeExchange nos ahorró $60,000 - y nos hizo viajar más
- 7 ideas de dónde viajar en marzo 2026: destinos en España y extranjero
- Las 12 ciudades más bonitas de Suiza para visitar en 2026
- Verano 2026: El intercambio de casas sigue en ascenso en Sudamérica
En HomeExchange, nos encanta dar voz a quienes mejor pueden describirlo: nuestros miembros. Este testimonio fue escrito por Rosa y su familia. Rosa es miembro y lleva 10 años viajando en intercambios, y durante los últimos 3 años ha llevado a su hijo con ella en sus aventuras.
Viajar con niños pequeños no es complicado… si encuentras la forma adecuada de hacerlo.
Después de casi 10 años intercambiando casa y 3 viajando con nuestro pequeño, el intercambio de casas ha transformado nuestra manera de viajar. No solo por la comodidad, sino por todo lo que aporta a nivel humano. Y siempre con la misma sensación que el primer día: no llegas a un alojamiento, llegas a un hogar. Y cuando viajas en familia, hay algo que marca la diferencia: sentirte como en casa.
Descubre cómo funciona HomeExchangeAprendiendo el valor de compartir
En un intercambio, no tienes que adaptarte tú al destino, sino que el destino se adapta a ti. De repente, llegas y encuentras una trona, cuentos antes de dormir, juguetes en el salón o incluso un patinete para salir a descubrir el barrio sobre ruedas. Son pequeños detalles que lo cambian todo. Hacen que el día a día fluya, que las rutinas no se rompan y que viajar con niños deje de ser un reto para convertirse en algo natural.
Pero si hay algo que realmente nos emociona en cada intercambio es ver cómo nuestro hijo descubre los juguetes y libros de otros niños, los cuida, los disfruta, los hace suyos durante unos días… sabiendo, aunque aún sea pequeño, que otros niños estarán haciendo lo mismo con los suyos en nuestra casa. Es un aprendizaje silencioso pero enorme.
No se trata solo de viajar, sino de entender el valor de compartir, de respetar lo ajeno y de formar parte de algo más grande. Nuestro pequeño no solo viaja: aprende a compartir el mundo.

Viviendo los viajes al máximo
Con el tiempo también hemos cambiado la forma en la que vivimos los destinos. Ya no buscamos “verlo todo”, sino vivirlo mejor. Preguntamos a nuestros anfitriones por sus parques favoritos, esas cafeterías donde ir con niños sin prisas o los pequeños planes que no aparecen en las guías. Así es como realmente descubres un lugar. Hemos cambiado el ritmo frenético por el slow travel: menos listas, más momentos. Menos prisas, más vida cotidiana en sitios nuevos.
Y entonces llegan los recuerdos. Esos que se quedan. Nuestro hijo, con solo cinco meses, vio florecer los tulipanes en Ámsterdam. Con diez meses, disfrutó de su primer picnic en Central Park. Con un año, corrió libre por los paisajes de Austria, se bañó en sus lagos cristalinos, o cogió sus primeros huevos de las gallinas de nuestros anfitriones en Francia. Con dos, recorrimos Provenza y la Costa Azul, descubriendo pueblos y mercados a nuestro ritmo, o tomó su primera sardinada en una cala de Ibiza. Siempre con la misma filosofía: no son solo viajes, son primeras veces.
Por eso, para nosotros, el intercambio de casas va mucho más allá del alojamiento. Es compartir lo que te hace feliz con otras familias. Es saber que alguien está cuidando tu hogar mientras tú cuidas el suyo. Es inculcar el valor del respeto a nuestro pequeño de manera natural y espontánea. Y es la forma más bonita que hemos encontrado de descubrir el mundo en familia. Lo que te llevas de estos viajes no cabe en una maleta...
Regístrate gratis en HomeExchange- Casa de Rosa y Pablo, miembros desde 2015, 140 intercambios
Últimas publicaciones
- Vive los primeros viajes de tu hijo con HomeExchange
- Cómo HomeExchange nos ahorró $60,000 - y nos hizo viajar más
- 7 ideas de dónde viajar en marzo 2026: destinos en España y extranjero
- Las 12 ciudades más bonitas de Suiza para visitar en 2026
- Verano 2026: El intercambio de casas sigue en ascenso en Sudamérica